Las apps y el entorno museístico ¿Quién influye a quién?

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La evolución de las aplicaciones móviles para museos ha tomado un ritmo vertiginoso desde el lanzamiento de la primera en el 2009, Love Art de la National Gallery. Esta evolución tecnológica se ha dirigido al desarrollo de nuevas prestaciones y a la convergencia de las aplicaciones con los dispositivos móviles convirtiéndose así en herramientas imprescindibles con las que interactuar con el museo. Los desarrollos evolutivos que han experimentado las apps museísticas comprenden desde la integración de recursos multimedia hasta el uso de la geolocalización.

No obstante, la impresión que nos da la relación entre las apps y el museo como entorno físico se aproxima más a la unidireccionalidad que a la interactividad. Las últimas innovaciones que aporta la geolocalización interna en referencia al propio espacio del museo permiten la visualización actualizada de las colecciones vigentes, el trazado de recorridos, la localización de servicios auxiliares (lavabos, cafetería, restaurante…), etc. El creciente interés por la innovación digital en el ámbito de las aplicaciones culturales ha empujado a los desarrolladores a crear nuevas aplicaciones y adaptarlas a cada museo tanto a nivel de requisitos técnicos como de especificaciones funcionales.

Si valoramos este interés por la innovación como una iniciativa global en que tanto desarrolladores como museos tienen un papel fundamental, deberíamos replantearnos la inercia de tendencias de este marco global. Estamos hablando, efectivamente, de la inercia entre apps y museos. ¿Quién se debe adaptar a quién? Sería necesario que los profesionales del museo -lo que incluye gestores de colecciones, restauradores, guías- emprendiesen un esfuerzo de imaginación y asumiesen un conocimiento avanzado de las posibilidades que nos brinda la tecnología digital. Esta suma de esfuerzos podría dar lugar a nuevas formas de interacción ya que se aprovecharían todos los componentes del entorno museístico.

La realidad aumentada podría ser una nueva forma de interacción que algunos museos ya han empezado a implementar como es el caso de la app que el Museo de Mataró desarrolló para la exposición “Mar de Fons”. La aplicación buscaba dinamizar la experiencia del visitante en la exposición, por lo que el museo recorrió por primera vez a las posibilidades de la realidad aumentada y lo hizo a través del reconocimiento óptico de imágenes. Las obras de la exposición se identificaban automáticamente con un tablet y aparecían en la pantalla sobreponiéndose sobre la imagen real enfocada y, además permitía enlazar la imagen con el artículo correspondiente de la Wikipedia. De este modo, la realidad aumentada puede ofrecer una nueva forma de relacionarse con el arte y el museo.

 

Post publicado por:

Gustavo Villazán | Coordinador de proyectos
Adrià Piqué Serra | Content Manager

Llicència de Creative Commons
Attribution-ShareAlike 4.0 International (CC BY-SA 4.0)


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